Hasta que la muerte nos separe–Medea inmortal–María Eugenia–La ceremonia de los desvelos

PREFACIO

Aunque muchos lo asuman, el matrimonio no fue creado por la Iglesia Católica; era ya una institución en la Roma imperial e incluso en la Grecia antigua. Básicamente consiste en la unión de dos personas que tiene por finalidad constituir una familia, si bien para los católicos —también para los ortodoxos y los coptos, no así para los protestantes— es un sacramento, esto es, un signo sensible y eficaz de la gracia de Dios a través del cual se otorga vida divina. Los esposos católicos, pues, están llamados a convertirse en una sola carne y espíritu. Se trata de un sacramento de servicio, similar al sacerdocio, que igualmente exige controlar la propia sexualidad (el sacerdote ha de ser casto, los esposos han de ser fieles), pero que, a diferencia del sacerdocio que es un vínculo eterno, el matrimonio se termina con la muerte.

Mientras en Grecia y Roma sólo unos pocos se casaban, en nuestros días el matrimonio es frecuente. Muchos se quieren casar, incluso por la iglesia, aunque ignoren lo que es un sacramento o el asunto de alcanzar la gracia divina por este medio les parezca exagerado. No obstante, es lo que la Iglesia Católica ha dicho por siglos, y también en Grecia y Roma el matrimonio era más que un acuerdo civil: la ceremonia procuraba la bendición divina, el acuerdo se sellaba en el cielo.

Las obras de este libro tratan del matrimonio como vínculo sagrado —en algunos casos como tema central— y están escritas en clave mítica, esto es, haciendo uso de la simbología y sabiduría de la mitología griega. En Hasta que la muerte nos separe, los esposos, a pesar de sus debilidades y errores, no olvidan que su unión dura toda la vida, al tiempo que toman consciencia de que los hijos no son una elección sino una bendición. En Medea inmortal, a diferencia de la Medea de Eurípides que termina con la separación de los esposos, muestra que —de acuerdo con otras versiones del mito, donde, entre otras cosas, Medea no asesina a sus hijos— finalmente Jasón y Medea se reconcilian, y así, de cierta manera se convierten en un solo espíritu y alcanzan la gracia divina. María Eugenia —Finalista del II Concurso Rajatabla de la Nueva Dramaturgia Venezolana, basada en la novela Ifigenia de Teresa de la Parra— nos recuerda que un matrimonio es una ceremonia sagrada, que, por lo tanto, lleva consigo sacrificios, los cuales, antaño como ahora, son el camino para una nueva vida. Por último, La ceremonia de los desvelos está ambientada en Caracas y es un homenaje a ella. Su tema es el descubrimiento de la propia divinidad y, a la vez, del carácter divino de otras entidades como la ciudad, la muerte, el amor. Esto le permite a la protagonista asumir el matrimonio en toda su grandeza.


CONTENIDO

Prefacio
Hasta que la muerte nos separe
Medea inmortal
María Eugenia
La ceremonia de los desvelos


PRESENTACIÓN


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