Ismene

Ganadora del III Concurso de Dramaturgia de la Universidad de Oriente (2006)

 

CONTRAPORTADA
Por Rubi Guerra, Coordinador de Actividades Literarias de la Universidad de Oriente

Con autoridades de la UDO: Guillermo García Campos, Director de Cultura y Extensión, y Jesús Subero, Coordinador de Extensión.
Con autoridades de la Universidad de Oriente: Guillermo García Campos, Director de Cultura y Extensión, y Jesús Subero, Coordinador de Extensión.

Antígona, Ismene, Creonte, Hemón, Tiresias… personajes muy conocidos de la tragedia griega de pronto se rebelan ante su destino. Ése es el punto de inicio de Ismene, obra teatral con al que Marisabel Contreras ganó el III Concurso de Dramaturgia de la Universidad de Oriente, con un jurado integrado por Carlos Sánchez Delgado, Omer Quiaragua Pinto y José Luís Gámez.

Obra singular, Ismene no se apoya en fáciles paradojas para construir su juego dramático. Su preocupación central es la misma que inquietaba a Sófocles, el gran trágico de la antigüedad: el conflicto entre la fidelidad filial y las obligaciones políticas, en un nivel primario, y el problema del alma y la fidelidad a sí mismo, en un nivel un poco más profundo. Pero la actualización que hace Marisabel Contreras del mito de Antígona, entre burlas y verdades, entre la comedia y la tragedia (“una sátira teatral en la que el actor y el personaje se discuten recíprocamente”, dice el veredicto), no pretende resolver un dilema que ya alcanza más de dos mil años. Si acaso, plantea nuevas preguntas, nuevas dudas.

Escrita en un tono donde se conjugan admirablemente el estilo elevado y el cotidiano, Ismene se despliega como un abanico de lecturas posibles, sin abandonar nunca el sentido del espectáculo.


IsmeneCONTENIDO

ESCENA I
ESCENA II: Ismene y Antígona
ESCENA III: Ismene y Tiresias
ESCENA IV: Hemón y Creonte
ESCENA V: Hemón y Antígona
ESCENA VI: Ismene y Creonte
ESCENA VII


ESCENA V: Hemón y Antígona

Antígona, por Frederic Leighton
Antígona, por Frederic Leighton

HEMÓN: Matarse por amor y no ser correspondido. Qué ingratitud.
ANTÍGONA: El amor no es bidireccional.
HEMÓN: Pero igual es bello.
ANTÍGONA: Yo también morí de amor, pero no le veo lo bello.
HEMÓN: Entonces tal vez no fue amor, fue necedad. La belleza es una señal.
ANTÍGONA: ¿Una señal de qué?
HEMÓN: De que hay un dios cerca.
ANTÍGONA: ¿Todavía me amas?
HEMÓN: No se deja de amar.
ANTÍGONA: ¿Por qué será?
HEMÓN: El amor es eterno.
ANTÍGONA: Yo no puedo pensar la eternidad.
HEMÓN: Esa es otra señal.
ANTÍGONA: ¿Una señal de qué?
HEMÓN: De que has muerto.
ANTÍGONA: Yo quiero pensar la eternidad sin morirme.
HEMÓN: No se puede.
ANTÍGONA: ¿No?
HEMÓN: No. Eso es como querer sentir la belleza sin amar.
ANTÍGONA: Pero eso sí se puede.
HEMÓN: No.
ANTÍGONA: ¿No?
HEMÓN: No.
ANTÍGONA: No, y qué más. Dime cómo es esa belleza que se siente al amar.
HEMÓN: No querrás saberlo.
ANTÍGONA: Quiero.
HEMÓN: Es una belleza que hace llorar.
ANTÍGONA: ¡Qué triste!
HEMÓN: Sí.
ANTÍGONA: ¿Dónde aprendiste esas cosas?
HEMÓN: En el cielo.
ANTÍGONA: ¿Después de morirte?
HEMÓN: Sí, después de morir de amor. Y es raro que preguntes tanto, porque esas cosas me las enseñaste tú.
ANTÍGONA: Pregunto para continuar la charla.
HEMÓN: Charla que, por cierto, ya tenemos que dejar. Hay que trabajar.
ANTÍGONA: ¿Para no morirnos de hambre?
HEMÓN: Sí, qué gracioso, ¿no?, porque igual vamos a morirnos, ninguno de nosotros se salvará.
ANTÍGONA: Me gustó conversar contigo antes de morirme.
HEMÓN: También a mí… ¿Te busco después de que me muera?
ANTÍGONA: Sí, por favor. Quiero seguir conversando contigo por una eternidad.

CORIFEO: Canta Orfeo que la Noche concibió del Viento y puso un Huevo plateado en el regazo gigantesco de Oscuridad. Del Huevo brotó el hijo del impetuoso Viento, un dios de alas doradas, Eros, que trajo a la luz lo que hasta entonces había estado oculto, el Cielo y la Tierra, y los impelió a casarse. Sus hijos también se unieron bajo la compulsión de Eros. De este modo fue surgiendo el mundo.

Platón dice que de las cuatro locuras divinas, la que produce Eros es la mejor. “Los dioses procuran la máxima felicidad de aquellos a quienes conceden tal locura”, afirma, ¿y quién se atreve a decirle que no?

Ojalá todas las penas humanas fuesen como las penas de amor, tan profundas pero tan dulces. Y quién sabe si el sufrimiento que causa un amor fallido, no sea también el don de un dios.


LECTURA DRAMATIZADA

Lectura dramatizada de Ismene, 2009
Lectura dramatizada de Ismene, 2009


Publicado por la Universidad de Oriente (2008). A la venta por Amazon en versiones digital e impresa (2017). Para mayor información, visita mi página en Amazon o comunícate conmigo  a través de esta web (Contacto) o por mis redes sociales.
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