Filoctetes forever

(PRONTO) Publicada en Dramaturgia académica (2017)

 

Obtenido el fuego soy casi feliz. Tengo todo menos la curación.

Sófocles, Filoctetes

TEMA: El rencor.

ARGUMENTO: Filoctetes, el legendario arquero griego que debido a la mordedura de una serpiente no pudo llegar a Troya, se encuentra de nuevo en una isla remota de la cual no consigue salir para regresar a su ciudad. La isla no está deshabitada como en la obra homónima de Sófocles, pero Filoctetes se siente solo y detesta a todos, salvo a un anciano que lo visita de vez en cuando. Se queja del dolor que le produce una herida, pero esta vez su daño no es físico sino el rencor hacia quienes lo abandonaron. La llegada de inesperados visitantes le permite descubrir que su ciudad está justamente donde vive.

PERSONAJES:
HERACLES, hombre maduro
FILOCTETES, hombre maduro
ODISEO, hombre maduro
NEOPTÓLEMO, muchacho
HERMES, hombre joven
BAILARINA 1, mujer
BAILARÍN 1, hombre
BAILARINES, mujeres y hombres

ESTRUCTURA:
PRÓLOGO
ESCENA I: Soledad o El dolor del rencor
ESCENA II: Fiesta privada
ESCENA III: Terca dignidad
ESCENA IV: Paz impía
ESCENA V: Compañía o La dicha de la reconciliación
ESCENA VI: Fiesta colectiva

MÚSICA SUGERIDA: Antigua, interpretada por Ravi Shankar.
Morning raag (Raag alahya bilawal)
Afternoon raag (Raag samant sarang)


ESCENA I: Soledad o el dolor del rencor

Filoctetes
Filoctetes herido

HERACLES: Me agrada sentarme a ver el mar desde aquí, es una vista hermosa.

FILOCTETES: Sí, se divisa toda la bahía. No sé por qué dicen que el mar es azul. En todo caso, azules. Donde quiera que la mirada se pose, se advierte un tono diferente.

HERACLES: Es cierto.

FILOCTETES: ¿Cómo saber que el mar y el cielo no son una sola cosa? Desde aquí son una misma tela derramada de azules.

HERACLES: Iluminada por un sol radiante.

FILOCTETES: Que baña de calor y amarillos mares y tierras… ¿Sabes cuánto tiempo llevo aquí? Diez años.

HERACLES: Yo creí que eran diez días, estás igualito que cuando llegaste.

FILOCTETES: Diez años en que Odiseo se refocila en sus saqueos, Agamenón en su poderío, Helena en su lecho.

HERACLES: Tú no te refocilas porque no quieres, ni en la arena te revuelcas. Prefieres vivir en una continua quejadera, aun cuando no te duela nada. Seguro que ni Odiseo ni Agamenón ni Helena se quejan tanto.

FILOCTETES: ¿Y por qué habrían de quejarse, si les va de maravilla?

HERACLES: ¿Cómo lo sabes?

FILOCTETES: ¡Esto sí que no lo voy a soportar, que me los pongas de ejemplos! Los tres son despreciables. Helena es una desvergonzada que no trae sino desgracias y los otros dos son un par de asesinos. Fue Odiseo quien tramó engañar a Ifigenia con una supuesta boda para que Agamenón pudiera matar a su propia hija.

HERACLES: Sacrificarla, no matarla, no es lo mismo.

FILOCTETES: Pregúntale a ella la diferencia.

HERACLES: Un dios dijo que su sacrificio era preciso.

FILOCTETES: ¿Preciso para hacer a Agamenón más poderoso de lo que ya era? ¿Preciso para sacar a Helena del lecho de Paris y meterla en el de Menelao?

HERACLES: Preciso para que el mundo siguiera su curso.

FILOCTETES: Sólo falta que me digas que esa guerra era necesaria.

HERACLES: Está bien, no te lo digo.


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