Medea inmortal

Publicada en Hasta que la muerte nos separe-Medea inmortal-María Eugenia-La ceremonia de los desvelos (2017)

 

Medea no murió sino que se hizo inmortal
y reina en los Campos de los Bienaventurados.

Robert Graves, Los mitos griegos

TEMA: El perdón.

ARGUMENTO: Jasón, ya anciano, y Medea, convertida en inmortal, examinan, cada uno en un monólogo, su vida en común. La distancia respecto a los acontecimientos que los separaron permite que los esposos reencuentren el amor que se tuvieron, se comprendan y se perdonen. Se sigue una versión del mito muy conocida en la antigua Grecia, distinta de la que aparece en la obra de Eurípides, en la que no es Medea quien asesina a sus hijos sino los habitantes de Corinto.

PERSONAJES:
HÉCATE, mujer madura. Viste de morado
JASÓN, anciano
MEDEA, mujer joven. Viste de azul
NODRIZA, muchacha. Viste de blanco

ESTRUCTURA: 4 monólogos.
ESCENA I: HÉCATE
ESCENA II: JASÓN
ESCENA III: MEDEA
ESCENA IV: NODRIZA

MÚSICA SUGERIDA: Cantigas de amigo.
Ondas do mar de Vigo. La canción dice así: “Ondas do mar do Vigo, se vistes meu amigo? E ai Deus!, se verrá cedo? / Ondas do mar levado, se vistes meu amado? E ai Deus!, se verrá cedo? (Olas del mar de Vigo, ¿visteis a mi amigo? ¡Oh, Dios!, ¿vendrá pronto? / Olas del mar agitado, ¿habéis visto a mi amado? ¡Oh, Dios!, ¿vendrá pronto?)”
Ai deus se sab’ora
Ai ondas que eu vin veere


ESCENA II: Jasón

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Jasón y Medea

JASÓN: Medea no fue la primera que me arrancó una promesa de matrimonio. Cuando llegamos a Lemnos encontramos que no había sino mujeres en aquella isla, que recibieron con el mayor gusto a un barco cargado de aventureros bien nacidos, jóvenes y fuertes. La reina me ofreció el trono, si lo quería, así que yo, para salir del paso, le agradecí el ofrecimiento pero le expliqué que antes de fijar residencia en Lemnos tenía que buscar el Vellocino de Oro. Igual nos quedamos un buen tiempo, porque, salvo yo, los demás estaban rodeados de mujeres ansiosas por compartir sus lechos. La reina me agasajó regiamente y me reservó sólo para ella. De no haber sido por Heracles que, harto de aquella situación, golpeó con su clava las puertas de cada casa pidiéndole a sus compañeros que cumplieran con su deber, aún estaríamos allí. La reina no me soltó hasta que no le juré que la desposaría al regreso de la expedición. ¿Juré en falso? Ni sí ni no. Juré deprisa. Igual me pasó con Medea. Tenía que enfrentarme a unos toros que exhalaban fuego y ella podía ayudarme; la verdad es que en lo que menos pensé fue en las condiciones. ¿Matrimonio? ¿Fidelidad eterna? ¿Juramento delante de todos los dioses del Olimpo? ¡Como usted diga, señora!

ESCENA III: Medea

MEDEA: Los dioses han seguido a mi lado y me han permitido no envejecer. Mas, yo sé bien que a él lo han abandonado. Soy buena para obtener juramentos porque sé lo que implican; también él lo ha de saber. Hoy el batir de las olas y el dulce canto de las muchachas enamoradas me han acercado al mar, que me llena de recuerdos. Con ansiedad miran al horizonte a la espera de que aparezca un barco que les traiga a su amado. Acaso así esperaba yo. Al menos aguardaba que algún dios me sacara de aquellas tierras bárbaras. Y entonces apareció el Argo y se bajó Jasón. ¿Qué será de su vida, si es que vive?

Si yo no he envejecido, mi rabia sí lo ha hecho, y también mi temor de perderlo. Lo perdí y mi vida siguió. ¿Qué será de aquella rabia que calcinó a una novia, a su padre, a tantos otros, que incendió un palacio, que acabó con mis hijos, que venció a Jasón? ¿Lo vencí?

Hoy el canto de las muchachas me devuelve el amor que le tuve, que le tengo. Augusta señora, mi siempre respetada augusta señora de los cielos, ¿si tú puedes perdonar a Zeus, yo no puedo perdonar a Jasón? Para mí, hasta sería más fácil. Tú perdonas a un dios tan poderoso como tú, yo perdonaría a alguien más frágil, más pequeño: un héroe, un hombre hermoso y valiente que sólo con su fuerza y su lanza no duda en hacer lo que tiene que hacer. Por eso le di toda mi magia, para hacerlo poderoso como yo, y él conmigo se sentía confiado, seguro. ¿Era así? Yo lo ayudaba a enfrentarse a monstruos, ¿quién lo ayudaría a enfrentarse a mí?


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