Medea inmortal

Jasón, ya anciano, y Medea, convertida en inmortal, examinan, cada uno en un monólogo, su vida en común. La distancia respecto a los acontecimientos que los separaron permite que los esposos reencuentren el amor que se tuvieron, se comprendan y se perdonen. Se sigue una versión del mito muy conocida en la antigua Grecia, distinta de la que aparece en la obra de Eurípides, en la que no es Medea quien asesina a sus hijos sino los habitantes de Corinto.