Persecuciones

De una máscara a otra
hay siempre un yo penúltimo que pide.
Y me hundo en mí mismo y no me toco.

Octavio Paz, Espejo

TEMA: La transformación a través del rapto.

ARGUMENTO: Una muchacha de naturaleza ambigua, mortal y divina, rodeada de seres similares, está triste por un fracaso amoroso. Este dolor le permite desarrollarse espiritualmente; de cierta manera se transforma en una diosa. Tiempo después, en circunstancias similares, continúa su desarrollo; se transforma en otra diosa que integra a la anterior.

PERSONAJES: 7 ninfas y 7 sátiros.

ESTRUCTURA:
ACTO I: TRAS EL SILENCIO
ESCENA I: Desasosiego
ESCENA II: Voces
ESCENA III: Persecuciones 1
ESCENA IV: Rescate fantástico
ESCENA V: Taller de actuación
ESCENA VI: Ofrendas
ESCENA VII: Otra dimensión
ESCENA VIII: Fin de mundo 1
ESCENA IX: Fin de mundo 2
ESCENA X: Desastres
ESCENA XI: Danza griega
ESCENA XII: Luz de luna

ACTO II: TRAS DE TI
ESCENA I: Dúo místico
ESCENA II: Otra vez
ESCENA III: Espera
ESCENA IV: Persecuciones 2
ESCENA V: Abracadabra
ESCENA VI: Ayuda celestial
ESCENA VII: Descanso eterno
ESCENA VIII: Aquelarre
ESCENA IX: Entremés
ESCENA X: Fin de mundo 3
ESCENA XI: La enfermera
ESCENA XII: Memorias
ESCENA XIII: Fiesta
ESCENA XIV: Reencuentro
ESCENA XV: Reunión
ESCENA XVI: Secreto a voces

EPÍLOGO

MÚSICA SUGERIDA: Danzas griegas.
Syrtos
Chassapiko
Tsamikos
Syrtos chaniotikos
Sonaradikos


ACTO I

ESCENA III: Persecuciones 1

02 afrodita-pan-eros
Afrodita, Eros y Pan

SÁTIRO 3: (Mostrar imagen de Afrodita, Eros y Pan). ¿Qué haces, muchacha, por estos montes, tan bonita, tan solita, y a estas horas?

NINFA 1: Ay, me he perdido. Me fui tras un pajarillo, el más hermoso que he visto, y por volverlo a mirar lo he seguido hasta aquí arriba. Y ahora busco y busco y no encuentro la salida.

SÁTIRO 3: De aquí no has de salir sola, yo sé bien lo que te digo. Estos bosques, aunque lo parezcan, no son jardines, esto es una selva, por doquier acechan los peligros.

NINFA 1: Tengo miedo.

SÁTIRO 3: Yo te conozco. Te he visto cuando vienes a la fuente a buscar agua, y también bañarte en el río. Desnuda eres más hermosa que el más hermoso de los pajarillos. Tras de ti me he ido varias veces hasta la entrada del pueblo. De lejos he visto cómo adornas las calles con tu risa y con el perfume de tus cabellos al viento.

Será mejor que te acompañe hasta la salida, no vaya a ser que algún degenerado te haga daño.

NINFA 1: Muchas gracias, señor sátiro.

SÁTIRO 3: ¿Me conoces?

NINFA 1: Sí, desde hace tiempo. La primera vez que lo vi me asusté mucho, salí corriendo. Pero su música, ¿sabe?, es una delicia. A veces me acerco al bosque sólo para oírla.

SÁTIRO 3: Caramba, no sabía…

NINFA 1: Y si me baño siempre en la misma poza, es porque sé que usted me cuida.

Está oscureciendo. ¿No podría usted llevarme hasta mi casa?

SÁTIRO 3: ¿Entrar al pueblo yo? ¿Con estas patas?

NINFA 1: Nadie lo verá llegar. Y mañana conseguiremos unos zapatos.


ACTO II

ESCENA IV: Persecuciones 2

Sirena
Sirena
Escila en asalto al barco de Odiseo
Escila

NINFA 4: (Mostrar imagen de Escila en asalto al barco de Odiseo. ¡Perra! Así, con todas sus letras. ¡P-e-rr-a! No sabes cuánto he deseado decírtelo. Años dándote lo mejor de mí, mimándote, tratando de que te olvidaras de esas fantasías y te rindieras a mí, todo en vano. ¿Que nunca dije que te amaba? Yo no creo en el amor, tú lo sabes, yo me guío por certezas. Quemé mis naves al llegar a ti y llama a eso como te dé la gana. Pero eso significa para ti poco o nada. Esperas otra nave, la que te llevará a otro mundo. Yo nunca entendí eso ni lo quiero entender. Por eso no dejo de preguntarme qué maldito viento me dejó a tu lado para ser objeto de tanto maltrato, perra querida.

(Mostrar imagen de Sirena). Si pudiera dejarte, te dejaría. Y si yo no puedo separarme de ti, entonces pídele a alguno de tus dioses, yo no creo en ellos, que me saque de aquí. Que me alce, me lleve por los aires y me deposite en unos brazos amables y sencillos, alguien ante quien no tenga todos los días que pretender que soy eso que añoras y que no seré nunca, que no se aleje más cuando más la hago mía.


ACTO II

ESCENA VI: Ayuda celestial

Hecate_Chiaramonti_Inv1922
Hécate triple

NINFA 1: ¡Qué maravilla!

NINFA 6: Las compresas calientes son muy efectivas.

NINFA 1: ¡Ya sé quién es!

NINFA 6: ¡Ay, no!

NINFA 1: ¡Dios mío!

NINFA 6: ¡Los mitos otra vez!

NINFA 1: Escila es su hija.

NINFA 6: ¿El monstruo marino?

NINFA 1: Sí. Y las Harpías son hermanas de Iris, un ángel, como ella. ¡Un ángel!

NINFA 6: ¿El ángel parió un monstruo?

NINFA 1: Bueno, sí.

NINFA 6: Qué interesante. ¿Quieres otra compresa caliente?

NINFA 1: No, eso no me está aliviando nada, déjalo así. Me tengo que inyectar. Diez días, mañana y tarde.

NINFA 6: Es mucho, ¿no?

NINFA 1: Fue lo que mandó el médico. Hasta él se sorprendió de lo tieso que tengo el cuello.

NINFA 6: Te lo he dicho, tienes que tomar las cosas con más calma, te tienes que relajar.

NINFA 1: ¿Sabes que a ella la ven tiesa, rígida? Tengo miedo.

NINFA 6: Ya te vas a mejorar.

NINFA 1: La otra vez empecé a sangrar.

NINFA 6: ¿En serio?

NINFA 1: Fui al ginecólogo, aparentemente no era nada, pero me asusté. Fue entonces cuando me puse a escribir aquel libro. Sentí que tenía que hacer algo drástico para sanar y me parece que lo logré. Por eso ahora empecé otro libro parecido y de nuevo tengo mi casa llena de no sé qué, quiero pensar que de ángeles. ¿Qué quieren?

NINFA 6: Ayudar, tal vez.

NINFA 1: ¿Tú crees?

NINFA 6: Un ángel parió un monstruo, todo puede ser.

NINFA 1: Por lo pronto tú me ayudas mucho.

NINFA 6: A ver, háblame de ese ángel.

NINFA 1: Hécate.

NINFA 6: ¡No! ¿La bruja?

NINFA 1: Sí, y un ángel también.

NINFA 6: Necesito un trago. ¿Tienes algo de beber?

NINFA 1: En mi casa siempre hay vino. Sírvetelo tú, yo no me puedo mover. Para mí un vaso de agua fría.

La NINFA 6 se aleja. Regresa con las bebidas.

NINFA 6: Sígueme contando.

NINFA 1: Pues averiguando sobre Hécate de pronto me encuentro con que de una para mí desconocida hija de Zeus y Hera, Ángelos, se cuenta una historia similar a la que se cuenta de Hécate. Ángelos robó a su madre un recipiente que contenía un ungüento mágico o algo así, lo que provocó la furia de la diosa que la persiguió para castigarla. Para librarse de la cólera de su madre se refugió en el mundo subterráneo y desde entonces forma parte del reino de los muertos.

NINFA 6: Vaya, un ángel caído.

NINFA 1: Ajá, un demonio. Puede ser que Hécate sea el nuevo nombre que Ángelos adquirió al convertirse en una diosa infernal, o que Ángelos sea un apodo de Hécate. Desde entonces domina los hechizos y posee el poder de adivinación.

NINFA 6: ¿Y por qué piensas que está aquí?

NINFA 1: En mi libro primero apareció un ángel, luego apareció una perra, y la llegada de Hécate es anunciada con aullidos de perros. De hecho la llaman «la perra».

NINFA 6: ¡Qué horror!

NINFA 1: Hasta ese momento lo único que yo sabía de perros griegos era que Afrodita los amaba.

NINFA 6: Tan bonitos…

NINFA 1: Me pasó igual que la otra vez. Antes de escribir aquel libro, yo no conocía la historia de Eros y Psiqué. Después de terminarlo, entré en una librería, y allí, sin saber por qué, me dirigí directamente a unas estanterías y conseguí un libro que explica el mito. Así que ese libro me consiguió a mí.

NINFA 6: Un libro vivo.

NINFA 1: O el mito, una historia viva.